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Taller de teatro cómico: los cuatro caminos de la risa por Andrés del Bosque

CUATRO CAMINOS PARA LA RISA

Estos talleres van en busca de la risa perdida, se alejan del sistema victimario en el que vivimos para reiniciarnos en el sistema de la gracia. Cuando se pierde la cultura de la risa, inspirada por Dionisos y Baubo en el oficio teatral, imponiéndose la seriedad razonadora de Atenea y la formalidad apolínea, pierden su fuerza las técnicas del éxtasis, el placer de la catarsis y la vía mimética de las máscaras, quedando relegadas a un escenario privado, el juego, la risa y el amor.

En la teatralidad social de occidente se ha instalado una seudo-religión, el dogma neoliberal, que tiene su propia santísima trinidad: crecimiento económico, libre comercio y globalización, padre, hijo y espíritu santo. Es un poder divino infalible, sabe lo que es bueno para nosotros y, en aras de nuestra salvación, lo impone. En esto consiste su seriedad, en la santa defensa de unos privilegios.

El cuerpo estrafalario del bufón. Su esqueleto carnavalesco, resiste el cuerpo frígido, encarcelado y mortificado que el neoliberalismo en su última etapa mórbida no cesa de zombificar. La risa y el sistema de la gracia acaban con el reino milenario de la desgracia y de la resignación, es el cuerpo femenino de la risa que extrae del propio cadáver de la seriedad, el abono que regenera y produce los primores de lo cómico.

El cuerpo bufonesco como hipérbole, ha creado extensiones y puentes que resuenan en el discurso del uni-verso, modificando así el flujo opresor, desobedeciendo las órdenes de un régimen atiborrado de palabras-gendarmes, que conducen al patíbulo. L

a plegaria de las bufonas y la afasia del clown rompen la continuidad del sometimiento al imperio de la palabra y la razón, para construir un multi-verso donde lo cómico y lo cósmico se diferencian solo por una “s”.

La risa perdida aparece cuando se descubre que el payaso de espectáculo está ligado al payaso ritual, al bufón sagrado, y entonces el clown recupera su función: la de provocar la conciencia cómica, que permite no quedarse entrampado en una fe jerárquica o en unas creencias dominantes, cualquiera que ellas sean. Las bufonas han vuelto para incitar una política del mundo al revés.

El propósito de este viaje a través del bufón, el clown, la máscara y el melodrama es descubrir la risa tras toda construcción seria, por trágica y dramática que ella se presente, con el propósito de desmontar los falsos privilegios y las falsas jerarquías, aportando así al oficio del comediante, del actor y de la actriz, del juglar y de la juglaresa, la esencia transgresora de un oficio que se mueve en las fronteras, entre el arte de hacer llorar y el arte de provocar la risa.

Esto dejara en evidencia la Confederación de los Agelastas, gárgolas contra la risa y la utopía o santo oficio del mortal aburrimiento. Sistema victimario y de la culpa que permite, vigilar y castigar, para defender privilegios. Voluntad que se opone seriamente al carácter revulsivo de la risa, porque lo cómico regenera el mundo y lo transforma.

El aporte del payaso incide en un teatro animista, humanista y animalista. Dota de espíritu, ora y dialoga con las sillas, los paraguas, las cachiporras y las tartas. Se transforma como un chamán en cacatúa o pretende ser un león y saltar por el aro. Presenta el mundo en que vivimos sin representarlo, rompe todas las convenciones teatrales mostrando que todo estilo es un acuerdo, todo privilegio es provisorio, toda jerarquía es una hipótesis y se salta con frecuencia la frontera entre actor y espectador.

Los payasos aportan una dramaturgia descuartizada, hecha de pedazos similares a un teatro de feria y varietés, cuyos números y trozos se buscan para crear el sentido de la fábula, así como los cuerpos descoyuntados y artificiosos de las actrices, que en danza macabra, reúnen sus huesos para presentar su historia frente al público, tal como en el Mito del Cuerpo desmembrado.

A esto apunta el trabajo del clown: Lo que se imita es el modelo divino narrado en el mito de los orígenes. Y la paradoja consiste en que el recuerdo despeja el futuro y desarrolla el carácter visionario. La teatralidad del clown es adivinatoria.

En el melodrama integramos pasado y futuro al presente a través de tender puentes entre el sueño y la vigilia. Los mecanismos que disfrazan las ideas reprimidas en el sueño tienen como tarea inmediata conservar dormido al sujeto, no despertar su conciencia.

La vía del bufón es exactamente lo contrario: se encamina a despertar todo lo reprimido, para mostrar las causas concretas de la represión, eliminando la culpabilidad y el pecado. En este sentido, es un insomne antirreligioso.

Risa y llanto, tragedia y comedia forman el eje vertical que transitan estos espíritus chocarreros.

Del mismo modo en que los mitos permiten vivir a la comunidad integrando sus contradicciones en el relato de su existir, así mismo, la función cómica del payaso es capaz de condensar como en los sueños una resolución de los conflictos de la vigilia.

Por ello su poética es visionaria y decisiva para la armonía de la comunidad.

He aquí un mapa para viajar por estos territorios

EL BUFÓN

En esta nueva Edad media, con el Castillo de los Privilegios defendido por una policía Global y una guerra preventiva, los bufones sagrados, bajan el puente levadizo y celebran La Fiesta del Papa de las Burlas, para ver caer las falsas jerarquías, ahuyentando el miedo con la risa que revela nuestras propias jorobas y claudicaciones. Algunos bufones se hacen favoritos del rey y se bajan los pantalones para hacer reír, otros van con el cipote en ristre o con bufonas que ponen el mundo patas arriba con la sonrisa vertical. Estas bandas y cofradías son las de los bufones sagrados. Una revuelta permanente.

EL CLOWN 

El clown no está ligado a la suerte de un sargento de caballería de la reina de Inglaterra llamado Phillipe Astley. Su risa se remonta a tiempos inmemoriales, al origen eufórico del mundo y es común a los indios Hopis, a los clowns tibetanos, a los Cucurches del Perú, a los Kollones de los indios mapuches, a las payasas de las Islas Rotuma, al Hellequin normando y al Arlequín de la Comedia del Arte. Es más que un estilo, está más allá de todos los estilos, es un sujeto en proceso, un carnaval, una polifonía sin reconciliación posible, una revuelta permanente.

LA COMEDIA DEL ARTE

La Comedia del Arte es una tradición que nos llega hoy día a través de Dario Fo, Giorgio Strehler, Amleto Sartori, luego Antonio Fava, Carlo Bosso y así podríamos seguir. Pero desde luego está en Moliere en Lope de Rueda en Lope de vega en Shakespeare y en la pintura de Jacques Callot o Recueil Fossard. Conociendo sus principios habiendo estudiado con sus antecesores y con algunos maestros de la tradición no queda más remedio que reinventarla. Este principio metodológico nos asegura el respeto por una tradición viva que ni aún eruditos y grandes dramaturgos como Goldoni jamás han podido embalsamar.

EL MELODRAMA

En la imaginaria escuela de Monsieur Dumas se aprende el oficio que desata el efecto lacrimógeno. El placer de llorar nos permite mover nuestras emociones del enfrentamiento trágico con lo divino al drama humano. La madre que abandona su hijo porque no lo puede alimentar, el minero que descubre en la prostituta a su propia hermana, el payaso que hace reír mientras su corazón llora. La narración patética. El llanto y la risa dialogan en el melodrama como si una melodía los armonizara.

ANDRES DEL BOSQUE

Andrés Del Bosque es director de la Tribu Imaginaria, Doctor en Artes Escénicas con su tesis “En Busca de la Risa perdida”, Aportaciones del Clown a la Teatralidad, expuesta el 16 de noviembre de 2016 obtiene un Sobresaliente Cum Laude.

https://www.educacion.gob.es/teseo/mostrarSeleccion.do.

Ha sido profesor de la RESAD (Real Escuela superior de Arte Dramático Madrid) durante más de siete años dirigiendo numerosos montajes de egreso poniendo a los estudiantes de último año, en contacto con el medio profesional a través de sus enseñanzas.

Es licenciado en Dirección teatral en la ESAD de Murcia en el año 2011 y Master en Artes Escénicas, pero antes de todo esto, es un cómico de la legua, un saltimbanqui y un payaso.

La Tribu Imaginaria se consolida en Europa cuando se empiezan a reunir personas que provienen de distintas “tribus” y diversas culturas, unidas por visiones comunes y “Oráculos” que plantean enigmas que sólo pueden descifrarse recorriendo un camino imaginario, un sendero que sigue la huella de Tespis, de los cómicos de la legua, del loco de carnaval, de la escuela de bufones sumergida por los Borbones y alimentada por la cofradía de los payasos sagrados iberoamericanos.

Una Breve trayectoria de este bufón que investiga la Risa en lo Sagrado y las relaciones entre teatro y circo nos lleva a México donde ha sido invitado en tres ocasiones a la ENAT para dirigir montajes de clown para el Día de difuntos, para el ciclo de la Pasión y como miembro de la Asociación internacional de Escuela Superiores de Teatro (AIEST). Dirige Talleres en Caracas Escuela Nacional de Circo, en Quito, en Londres, en España, en Dinamarca, Colombia, Brasil, Chile, Venezuela, Costa Rica, El salvador, México, Italia, Estados Unidos, Inglaterra, España, Bélgica, Egipto. Director y autor de uno de los hitos del teatro chileno «Las siete vidas del Tony Caluga» Premio Municipal de dramaturgia 81, Premio Fundación Nacional de la Cultura 84, Premio Eugenio Dittborn Universidad Católica 87, Premio teatro infantil ACHITEJ 91 Premio Asociación de Periodistas de espectáculos 94. Premio de la crítica 95. Del 1991 al 2002, se desempeña como profesor de actuación y movimiento, en las Escuelas de Teatro de la Universidad de Chile, Universidad Arcis, Universidad Finis Terrae y Universidad Mayor de Temuco.

Trabaja en cine y televisión ganando el premio al mejor actor en el festival de cine de Bogotá del 87. Se forma en el Teatro experimental de Cali, Colombia con el maestro Enrique Buenaventura. Estudia Clown, Bufón, Melodrama y se especializa en la escuela del maestro Philipe Gaulier en Londres. Cursa la Scuola dell Attore Cómico y de la Commedia Dell’Arte con el maestro Antonio Fava, en Reggio Emilia, Italia. Realiza estudios con Vladimir Kriukov, director del Teatro de Clowns ucraniano de Mimikrychi

TALLER DE BUFONES

INTRUDUCCIÓN AL BUFÓN Y AL ESTILO TEATRAL

La risa es esencial al hombre como lo atestigua la historia de la humanidad desde sus orígenes. Tanto en la antigüedad como en la Edad Media, entre los particulares como en la corte de los príncipes, en los conventos como en las plazas públicas, en las naciones civilizadas de Europa como en los pueblos semi-bárbaros de África o de Oriente, vemos a una serie de personajes, reidores de profesión que se han dedicado a divertir a sus contemporáneos, o, que han tenido la obligación pagada de hacer reír a sus malhumorados señores. Por este servicio han merecido siempre el reconocimiento.
La bufonería, fenómeno social utilizado cuando no creado y motivado por los propios sistemas de poder, absolutos y cerrados, ha provocado siempre las más fuertes y diversas reacciones en todas las sociedades.
Inicialmente integrado en el círculo de los poderosos como personaje atípico o pintoresco (las más de las veces débil mental o loco) de los que se solían configurar verdaderas colecciones, el bufón de corte se convierte, a través de los siglos, en el doble del rey, en su propia imagen grotesca. Suntuosamente mantenido, asume la pesada tarea de divertir al soberano; sobre todo –privilegio inaudito- sólo él tiene el derecho de decirle la verdad. Significa la inversión del poder, la figura de irreverencia y desorden, el símbolo de la fiesta con sus perturbaciones, conductas licenciosas y turbulencias.
La historia, a la vez real y mítica, de los bufones a través de una extraordinaria galería de pintorescos personajes, prueba que ninguna sociedad ha podido jamás pasar de los perturbadores.
El complejo estilo teatral y las técnicas del bufón permiten entrar en una extraordinaria dimensión de juego interpretativo cuyo conocimiento y práctica suponen una importante aportación en la formación y desarrollo del actor.
En el diccionario de la Real Academia Española la palabra “bufón” significa: “Truhán que se ocupa de hacer reír” y “bufo” se aplica a lo cómico que raya en lo grotesco y burdo. Estas dos definiciones nos pueden aclarar el objeto de estudio pero en la realidad teatral ambos términos tienen un significado mucho más amplio y el mundo que albergan es dilatado y complejo.
Con su aspecto físico deforme, el bufón se nos presenta como un ser extraño y grotesco, terrible y misterioso, un monstruo de la naturaleza.
La diferencia entre el clown y el bufón radica en que mientras el clown está solo, el bufón forma parte de un grupo, salvo en algunos casos aislados; la diferencia también radica en que mientras nosotros nos burlamos del clown, el bufón se burla de nosotros.
Jacques Lecoq sostiene que los bufones, como los marginados, han sido violentamente apartados y alejados de la sociedad, habiéndoles provocado este hecho un enorme sufrimiento por lo que vienen a este mundo de tontos y locos que representamos ante sus ojos, el público, para denunciar y burlarse, para hacer una parodia de todos los valores políticos, religiosos y sociales establecidos por la humanidad. Como contrapartida, me atrevo a sostener la idea de que el bufón era un ser creado y motivado por los propios sistemas de poder absolutos y cerrados, en los cuales los riesgos de sublevación o revolución eran mínimos o prácticamente imposibles, como liberación de sus propias restricciones y limitaciones, de su conciencia intranquila. De modo que el bufón estaba potencialmente integrado en la sociedad, procede de esas mismas estructuras de poder que paradójicamente le alimentaban y sostenían ya que necesitaban de una crítica que no estaba permitida pero que era necesaria, estableciéndose una relación sadomasoquista que forzaba esa denuncia feroz, agresiva y corrosiva, siempre y cuando se mantuviera dentro del marco del juego expresivo de la representación teatral, controlada por el propio poder; de ahí la dificultad del arte del bufón ya que no se trataba de una crítica real, puesto que no implicaba compromisos de modificación de conducta, sino que más bien era utilizada como droga alienadora de conciencia, de sedante moral y ético que enmascaraba la verdad del sistema social vigente.

Los bufones pertenecen al mundo de la “locura”, de esa locura necesaria para mejor preservar la verdad. Aceptamos de un loco lo que no aceptamos de una persona, digamos, “normal”. Podemos excusarle mientras dice palabras perturbadoras y molestas pero le escuchamos como el rey escucha a su loco bufón.
La base bufonesca es la BURLA llevada hasta la PARODIA. Los bufones se divierten reproduciendo, a su manera, la vida de los hombres a través de juegos y locuras pero la parodia no es directamente ofensiva con respecto al público; no existe una voluntad deliberada de burlarse de él. La relación es de otro orden.
El bufón se ríe de todo, de la vida, de los otros bufones, de él mismo, también del público y, lo hace porque puede hacerlo; no sólo por su aspecto físico grotesco que le da una amplísima libertad de juego sino porque además emplea tácticas inteligentes. Seduce al público, se hace con él por medio de su simpatía, sutileza y de sus gracias aunque se trate al mismo tiempo de un ser maligno, diabólico y perverso. Pero el público se ríe y es precisamente por esta razón por la que puede declarar lo más tremendo y aterrador.

Su juego es abierto, osado y exagerado. “Todo le está permitido” siempre y cuando no sobrepase los límites de la representación y proceda a una crítica racional y directa de los valores establecidos por la sociedad. No es el melodrama ni lo cotidiano. Su juego pertenece a la tercera dimensión. El sentido del ridículo no existe en el alma del bufón por lo que la comunicación y contacto con el público es o debe ser inmediata y directa. Sus cambios de ritmo y estados de ánimo son rápidos y ligeros y por lo tanto de gran efectividad. Su imaginación sin límites la permiten transformar y llevar las cosas más simples hasta lo absurdo. El espectáculo de los bufones pertenece plenamente al teatro de la IMAGEN. Los gestos están invertidos y encuentran su organización a partir de un vestuario que obliga a no hacer más que ciertos movimientos hasta una acrobacia catastrófica y espectacular que sería imposible de realizar con un cuerpo normal. Así, los bufones aparecen en color, con grandes vientres y enormes pechos compensados por gigantescos culos; jorobas y bultos en las articulaciones, con piernas que se alargan hasta dos metros o desaparecen bajo el cuerpo encogido, como una bola, a ras del suelo. También existen los bufones de la belleza del diablo, elegantes, y los inocentes a los que protegen.
Los bufones están organizados jerárquicamente y viven en una sociedad perfecta, sin conflictos, donde cada uno encuentra su justo lugar: una imagen ideal de nuestra sociedad. Existe el que golpea y el que es golpeado, aquel que tiene la palabra y que es transportado por quien no la tiene, sin revueltas ni disensiones. Son amables y se ayudan entre ellos. ¿Por qué esta perfección? … Porque no son como nosotros.
Los bufones vienen de otro mundo, están unidos al misterio, forman parte de relación cielo y tierra pero los valores están invertidos: escupen al cielo e invocan al infierno. En este sentido están en el mismo espacio que la tragedia; se cruzan en la misma vertical.
El pueblo de los bufones es inmenso y no se pueden precisar sus límites. Reencontramos, como un eco, las pinturas de Jerónimo el Bosco y Brueguel, los textos de Aristófanes, Shakespeare, el padre Ubu, las gárgolas de las catedrales de la Edad Media, el bufón del rey y los grandes bebes de cuarenta años.
Muy diferentes los unos de los otros, se reúnen en torno a temas que les conciernen; pero lo que les une es la diversión, el juego, la burla, la comedia. Representan, de una manera extraña, nuestra sociedad y, como en la tragedia, necesitan de grandes temas: el poder, la ciencia, la religión, la guerra, el hambre, la peste, el amor, el odio, el sexo etc., y lo hacen en el marco de la “locura organizada” donde el más débil dirige a los demás y declara la guerra porque se aburre.
De esta forma los bufones denuncian y al mismo tiempo proponen el espacio trágico. Es por ello que los bufones son portadores de grandes discursos poéticos: La Biblia, Artaud, Saint John Perse, Eliot, Pasolini, Rimbaud, Shakespeare, pero con ellos aparecen las dobles imágenes; lo trágico y lo cómico puesto que la bufonería no es otra cosa que el trastorno, la inversión de la tragedia.

TALLER DE BUFONES
El complejo estilo teatral y las técnicas del bufón permiten entrar en una dimensión de juego interpretativo cuyo conocimiento y práctica suponen una importante aportación en la formación y desarrollo del actor.
El aspecto físico, deforme y grotesco, del bufón le da una amplísima libertad de juego el cual es siempre abierto y osado, seductor y exagerado. No debemos olvidar que el bufón es, en definitiva, la antesala de la Comedia del Arte.
El espectáculo del bufón pertenece al teatro de la IMAGEN. La base bufonesca es la BURLA llevada hasta la PARODIA. Los bufones representan nuestra sociedad en el marco de la «locura» organizada y, como en la tragedia, necesitan de grandes temas. Denuncian y al mismo tiempo proponen el espacio trágico, pero con ellos aparecen las dobles imágenes: lo trágico y lo cómico, puesto que la bufonería es el trastorno, la inversión de la tragedia.

CONTENIDOS DEL CURSO

1-MOVIMIENTO:

-Juego
-Biodinámica del actor cómico:
-Ejercicios físicos, plásticos y mímicos
-Biomecánica del actor cómico:
-Acrobacia dramática bufonesca: caídas, tirones, saltos, piruetas, combate cuerpo a cuerpo, combate con objetos y figuras.
-El equilibrio y el desequilibrio
-Ritmo y cambios de dinámica

2- BASES Y TÉCNICAS DEL BUFÓN :

-Concepto del bufón.
-Trabajo técnico sobre la risa y el llanto.
-La locura y la irrisión: la locura organizada.
-Tragedia e irrisión; cambio de espacio: actitud, ritmo e intención.
-Máscara y deformación; la deformación y su significado: jorobas, vientres, culos, disminución o anulación y prolongación de las extremidades y otras partes del cuerpo.
-Estudio dinámico de las materias, animales y pasiones.
-Pantomima ilusoria y abstracción.
-Pantomima blanca.
-El coro bufonesco:
-El misterio:
-Los bufones de la noche.
-La locura y lo sagrado.
-Los iluminados.
-Lo grotesco.
-Lo fantástico:
-La ciencia.

3 – IMPROVISACIÓN:

-La imitación, la burla, y la parodia.
-La infancia.
-Improvisaciones sobre grandes temas: la guerra, la peste, el poder, la fe religiosa, el hambre, el sexo, etc.
-El contraste y las dobles imágenes.
-Del coro trágico al coro bufonesco: la inversión.
-Trabajo sobre y a partir de grandes textos dramáticos.

 

 

 

Bufones y clowns, la filosofía de la risa a través de los siglos

La risa, el placer de reír, es una de las mayores necesidades del hombre justificada por la historia de la humanidad desde sus orígenes. El hombre siempre ha procurado distraerse de los sin sabores de su propia existencia, pero además ha sabido reconocer el valor catártico y terapéutico de la risa; a través de ella ha podido tener otra perspectiva, otra óptica que le ha llevado inevitablemente a un conocimiento mucho más profundo tanto de sí mismo como de su entorno.Leer más…

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