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El origen del Teatro, por María Zambrano

Decir teatro es decir máscara. La máscara es el principio del teatro. El principio y no sólo el origen. Ella da carácter de representación a la acción dramática que se desarrolla ante el espectador. Porque la obra dramática es un trozo de vida irreal que se extrae de la vida que con su realidad nos embarga y nos ciega.

¿Por qué entonces? ¿De dónde esta necesidad que desde siempre, en todas las culturas, el hombre ha sentido el ansia de representar la vida? ¿Cómo a ella, que tanto abruma, se pide que vuelva a pasar otra vez? Esto, que la vida vuelva a pasar otra vez, sucede igualmente en la épica, en la narración novelesca, en la leyenda y en el mito. Mas en el teatro esa vida vuelve a pasar como acción, está sucediendo ante el espectador diariamente, tan como fue vivida.

En el teatro se despliega un suceso viviente que se hace visible. Y al hacerse visible mientras está sucediendo, llama a la participación de una forma más directa que cuando el suceso es simplemente conato. El autor no aparece; solo los personajes están allí presentes. No se trata, pues, en el teatro de hacer saber, de dar a conocer nada, de fijar simplemente en la memoria hechos que merecen ser indelebles; se trata ante todo de revivir, de hacer resucitar algo que ya pasó, mas que de algún modo ha de seguir pasando, y no sólo para se sepa y no se olvide, sino para que sea vivido. Decir vivido es decir padecido, sufrido, reído o llorado, compadecido o alabado o todo junto, tal como en la vida sucede. Los personajes en la escena dicen a veces cosas, para ello están los monólogos, que en la vida no representada no se dirían: íntimas razones y sinrazones, verdades; esas verdades de la vida que nunca llega la hora de decir. Y todo en una especie de delirio, aunque sea razonado.

Del teatro cabe decir también que en el principio era el delirio; el delirar de la vida en su sobreabundancia de dolor y de gozo, el delirar de la infinitud de la esperanza, el frenesí del apetito de ser depositado en el corazón humano. Delirio y máscara están el principio del teatro.

No son extraños el uno al otro, ni los dos al principio de representación, y curiosamente rige también en el mundo de los sueños. Pues, ¿cómo es posible delirar en alta voz, si no es bajo una máscara? La máscara es ya representación, configura el personaje, lo fija.

Máscara es sabido en griego, de donde la palabra nos viene, quiere decir persona. Y así la primera aparición de la persona humana en nuestra tradición, a lo menos, se da bajo algo que la encierra y la manifiesta al mismo tiempo. Es como si la máscara revelara lo que una criatura humana es en verdad, como si sacara afuera su intimidad más recóndita y los sucesos más ocultos de su vida. Por ello es la complementaria esencial del delirio que se da en la palabra del personaje.

Pero la máscara es también, y ante todo, un instrumento aislador, como si la vida humana cuando brota así, a la intemperie, fuese como una corriente eléctrica de alta tensión, o según diríamos hoy, una explosión atómica; algo cargado de potencialidad, de ignota energía de la que hay que protegerse. Y tal debía de ser el íntimo ser en Grecia, ya que para los antiguos griegos las pasiones humanas eran de raíz impuras y generadoras de catástrofes. No se podía dejarlas en libertad sin conducirlas al mismo tiempo dentro de una forma.

Y así la participación del espectador en la representación dramática oficiaba de conjuro, de exorcismo. Ya Aristóteles enunció que la acción de la tragedia sobre el ánimo era “cathártica”, es decir, purificadora. El teatro en Grecia tenía un sentimiento profundamente religioso.

Lo tenía también (sentido religioso, el teatro) en todas las viejas culturas como la hindú y la china. Es creación china el género llamado “Nô”, que pasó al Japón y aclimatándose felizmente, hasta tan punto que todavía se representa como un espectáculo nacional y sagrado. En estas obras el personaje humano no está nunca solo; dialoga con los muertos, con los dioses. Y el protagonista es a veces alguien que ha muerto y que vuelve a contar su verdadera historia. Pues que en el teatro, en el gran teatro de la vida, la vida se entrelaza con la muerte; el instante inmediato deja ver al más allá. Y así era también el teatro en la Edad Media, los “Misterios” que se representaban dentro de las catedrales. Los “Autos Sacramentales” llevan esta concepción del teatro a su máximo vigor en España, donde Tirso de Molina, y en el caso complejísimo de Calderón una cierta falsificación también, hacen todavía del teatro un obligado rito. Pues que el teatro, caja de resonancia de lo más íntimo de la condición humana, necesita de la amplitud de los cielos y de la tierra tal como el hombre de carne y huesos, de dolor y esperanza, lo necesita. Mas, en verdad, el tema del origen del teatro queda apenas enunciado. Tal es la suerte del pensamiento español, quedar apenas esbozado.

 

MARÍA ZAMBRANO

Artículo publicado en Diario 16 (Madrid), el 9 de noviembre de 1986

El teatro de máscaras en la XI Edición de los Premios Bitácoras

Voces independientes, compartiendo espacio e impresiones. Eso es la blogosfera, un lugar abierto donde miles de personas se expresan, informan y entretienen. Y exactamente en eso se transformó La Casa Encendida de Madrid durante la tarde del viernes 27 de noviembre, en la gala de entrega de los XI Premios Bitácora a los mejores blogs  hispanos del 2015, y en la que tuvimos el honor de realizar la Dirección Artística.

Durante 2 meses trabajamos en torno a la idea o concepto de comunidad, como idea globalizadora que nos permitiera crear una gala dinámica, divertida y donde el público asistente se sintiese partícipe de esa gran comunidad.

Las 20 categorías que acogían los diferentes  blogs fueron el hilo conductor sobre el que tejíamos juntos a los actores la dramaturgia de la gala. Una gran comunidad donde tenían cabida el arte y la cultura junto a la tecnología, la gastronomía y la economía, la acción social con la educación o el humor junto con la innovación o el marketing.

El trabajo artístico lo realizamos junto a 8 actores de nuestro curso  de entrenamiento, 8 personajes con los que convivimos todos los días, que habitan en nuestra ciudad,  transitan en nuestras calles y crean nuestra comunidad: el ejecutivo, el deportista, el camarero, el mendigo, la madre, el turista, el barrendero o el anciano. Actores y personajes guiados por la dificultad del trabajo con máscara: máscaras neutras, máscaras larvarias y máscaras de carácter.

La dificultad de la máscara permite encontrar una expresión más fuerte del gesto y de las dificultades del cuerpo al no poder emplear la palabra.

Todo ello lleva a la creación y la pedagogía de la dificultad. La medida de la dificultad es indispensable. La dificultad es necesaria como una regla del juego por el juego. Pero hay que saber hasta dónde se puede llegar en la proposición de dificultades para provocar positivamente y mejorar el juego del actor.

Las dificultades favorecen el estilo. Lo más difícil es saber elegir las dificultades para que éstas no sean una simple proposición exterior sino que nazcan del artista, de su propio juego.

Porque el juego de la máscara agranda y estiliza el juego del actor, llegando a la esencia del propósito del personaje y de la situación. Precisa los gestos del cuerpo. Lleva el movimiento y el texto por encima de lo cotidiano, filtrando lo esencial, dejando a un lado la anécdota; haciéndose legible.

Máscaras, un cuerpo y un ritmo, una tensión dramática y un gesto, acciones físicas, velocidades e intensidades , un objeto, un movimiento y una actitud…un corpus teórico básico hecho personaje, un personaje teatralizado  al servicio de una ceremonia de entrega de premios, donde las palabras las ponían los ganadores con sus blogs, sus sueños, sus agradecimientos.

Agradecimientos a los actores por su trabajo y entrega y por ese querer conocer al  ser humano, para interpretar mejor, para conocerse mejor, para crecer más.

A los que confiaron en nosotros, a los que hicieron posible que todo estuviese en su sitio, a los organizadores, a la Casa Encendida,  a Interqué (en especial a Pepe y Chiara)  y a la dificultad: por seguir siendo guía de enseñanza y aprendizaje.

http://blog.rtve.es/premiosbitacoras/2015/12/los-premios-bitácoras-en-tve.html

Conferencia-espectáculo “El lazzo de la mosca y otras historias” de Fabio Mangolini

El domingo 14/09/14 a las 2o:00h en la sede de la escuela, estará presentando su conferencia-espectáculo “El lazzo de la mosca y otras historias” sobre Comedia dell´Arte, el maestro italiano de este género Fabio Mangolini,  una oportunidad única de verle en Madrid y recibir y disfrutar de su mano, a la vez que un espectáculo, una muestra pedagógica de calidad sobre este género. Fabio ha viajado desde Italia para estar en la escuela y dejarnos esta joya. Gracias maestro.

Precio: 10€ / aforo limitado. VÍDEO EL LAZZO DE LA MOSCA CON FABIO MANGOLINI

 

El gesto y la máscara

Gesto”, del latín “gestus”. Movimiento del rostro, de las manos o de otra partes del cuerpo con que se expresan diversos impulsos del ánimo.

El gesto, como movimiento, un movimiento que puede contener desde la más leve vibración hasta el más frenético torbellino. El gesto, siempre cristalino, como si fuese el espejo visible más sincero del corazón humano. El gesto, tan sencillo, y que esconde a la vez, el misterio de una secreta corriente interna.Leer más…

Jacques Lecoq, el cuerpo y la máscara

Uno de los pedagogos más grandes de la escena universal muere en Paris el 19 de enero de 1999 a los 77 años de edad.

Jacques Lecoq ha sido lo que llamamos un maestro. Son raros aquellos que, como él, han abierto un camino inédito hacia lo desconocido; raros aquellos que han estudiado, analizado y acumulado con el único objetivo de transmitir.

“Jacques Lecoq es más que un profesor, es un maestro y, cosa rarísima, un gran pedagogo, es decir, aquel que abre un camino renunciando él mismo a seguirlo” dice Ariane Mnouchkine, directora del Théâtre du Soleil que estudió en su escuela en el año 1965. “Él está ahí  para recordar las leyes universales del teatro. Si éstas no se aplican no se hará más que literatura con un disfraz”Leer más…

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