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APORTACIONES DE LA ACROBACIA AL ACTOR TEATRAL

“Por extraño que pueda parecer, la acrobacia ayuda a un actor en sus mejores momentos de exaltación y en su trabajo de creación”. Stanislavski (2009)

 

La acrobacia es una disciplina que considero totalmente básica en la enseñanza y entrenamiento teatral por una serie de virtudes que aporta al actor, así como recurso adicional al abanico de herramientas del que debe disponer el mismo. La hemos visto integrada en escena en estilos como la Comedia del arte, el Kabuki, el Noh, la Ópera de Pekín, y ya en un ámbito más contemporáneo, en trabajos de Meyerhold, Lecoq y otros vanguardistas del siglo XX. Actualmente, podemos apreciarla en trabajos de danza teatro y en múltiples espectáculos de teatro posmoderno donde, como dice Lauwers (en López Antuñano 2012), “se necesita un actor cuyo cuerpo sea el centro de gravedad, no como portador de un significado sino como sustancia física con su potencial gestualidad y con un dominio grande de diferentes técnicas de actuación que conjugan distintos lenguajes procedentes de la danza, la acrobacia y variados estilos interpretativos”. Por lo tanto, su aplicación es múltiple, ya bien como herramienta dentro de escena o aplicada al entrenamiento donde ayuda, en primer lugar, al autoconocimiento cuerpo-mente del individuo y, consecuentemente, al ajuste corporal en situaciones nuevas y control ante miedos y presiones.

Grandes maestros como Stanislavski, Meyerhold, Copeau, Lecoq,  Brook, Grotowski o Barba incluían  la acrobacia a sus entrenamientos. Éstos son convenientes y apropiados para el actor como paso previo a todo, en ellos se sustenta la esencia de toda técnica. Mediante un entrenamiento psico-físico se desarrollará y fortalecerá la capacidad primaria de nuestra intuición y experiencia, tanto consciente como inconscientemente. Y ¿por qué la acrobacia?, los ejercicios acrobáticos más básicos, suponen un aprendizaje relativamente rápido, pero a su vez contienen cierta peligrosidad en su ejecución si no se realizan con la concentración adecuada. Así, para el actor la acrobacia en el entrenamiento supone una barrera que podrá superar con un cuerpo consciente, el suelo lo despertará en el momento en que se relaje, como decían los actores del Odin.
La acrobacia incluida en el entrenamiento aportará al actor múltiples virtudes:

La primera y más básica virtud que aporta la acrobacia en el entrenamiento de un actor, es una buena preparación física (fuerza, flexibilidad, resistencia…) y el desarrollo de las capacidades corporales (coordinación, equilibrio, lateralidad…), para que el cuerpo del actor actúe al cien por cien en escena. Gracias a todo esto, el actor adquiere una conciencia corporal, sensibilidad como lo llama Brook, que hace que “sepamos controlarlo, dominarlo en situaciones difíciles,  responda eficientemente a los continuos cambios de acción,  las posibilidades sonoras de la voz y de la capacidad de originar y controlar una intensidad emocional instantánea que dará autenticidad al dinamismo físico” (Barba 2004). Igual que para el violinista el violín es su instrumento de trabajo que debe cuidar y controlar a la perfección, el instrumento de trabajo del actor es su propio cuerpo. Su labor es la de recrear acciones, sensaciones, pensamientos, estados de ánimo… todo a través del movimiento y de la expresividad de su cuerpo. Esto solo ha de lograrlo si posee un dominio absoluto del mismo, y dicho dominio comienza por una correcta percepción del propio cuerpo, de su movimiento y de la relación de este con el espacio que le rodea.
Stanislavski propone la acrobacia porque ayuda a desarrollar la cualidad de la decisión, relacionada directamente con el acto de voluntad del propio actor. En el acto de voluntad del hacer el que actúa es realmente el actor, y debe estar preparado mentalmente, con confianza para dar ese paso adelante al lanzarse al vacío y afrontar con seguridad tanto un ejercicio acrobático de cierta peligrosidad como, aplicado a la escena y personaje, enfrentarse a ese momento clave de la obra en el que no cabe la duda,  eliminando esas barreras físicas y psíquicas a las que aludía Grotowski.

La práctica de la acrobacia precisa de disciplina y concentración, todos los ejercicios obligan a quien los realiza a mantener una concentración física y mental rigurosa para no caer al suelo y lesionarse. El actor percibe a través de la acrobacia la concentración  indispensable que requiere la presencia escénica.

Toda esta serie de aspectos a menudo se trabajan de forma inconsciente, ya bien como consecución correcta de un ejercicio dificultoso o como salvaguarda de nuestra integridad física o la de un compañero. Así, con una práctica continuada, esta serie de aptitudes se van integrando en nuestro cuerpo-mente, además de la disponibilidad; escucha de nuestro cuerpo con y en función de otros cuerpos en contacto; consciencia del espacio y visión periférica, que da lugar a un desarrollo del sentido del espacio interior y exterior, a la orientación y a la plasticidad; la consciencia de la fuerza, conociendo y asumiendo los grados de intensidad muscular como factor esencial en la relación con los matices expresivos y emocionales de un personaje en escena, de manera que la formación del actor se verá recompensada en su trabajo actoral.
Por último, aclarar que la acrobacia como herramienta para la escena, en concreto la acrobacia dramática,  no hace referencia a mostrar una habilidad o destreza al público con el único fin de alardear con un ejercicio acrobático de cierta dificultad y vacío de significado, eso queda para el circo u otras disciplinas escénicas. El movimiento acrobático debe convertirse en un movimiento abstracto que comunica, en una acción como expresión de un impulso interior generado por las intenciones del personaje.
Las habilidades del actor (sus dotes de observación, de concentración, de análisis, su capacidad para dar y recibir, sus acciones físicas, etc. ) sólo son válidas si producen imágenes claramente plasmadas, creadas en el contexto del momento dramático.
El actor debe poseer todas las habilidades necesarias para llevar esto a cabo. No basta con ser un buen actor, provisto de un vocabulario casi físico, con ser un magnífico acróbata o con tener un gran dominio de las técnicas ilusionistas del mimo si estas habilidades no confieren una base firme a su actuación. Anne Dennis (2014).

 

Autor José Manuel Taracido

 

10 razones para estudiar Teatro Gestual

Muchas veces, nos preguntan el porqué de nuestro nombre, Escuela Internacional del Gesto. Es bien sencillo,  nuestro nombre representa nuestro SER pedagógico por un lado , y nuestro SER teatral por otro.

Nuestras dos naturalezas: la pedagogía como legado y como un ejercicio de amor hacia el teatro, especialmente el que nace más dentro, el que nace del gesto.

Si bien, en España, esta tradición gestual se comienza a  trabajar cuando el actor ha alcanzado niveles de profesionalización avanzados o como técnica de perfeccionamiento, por norma general e incluso totalmente separado del trabajo con el texto dramático.

Nosotros creemos que el gesto debe acompañar al texto desde el origen, e incluso a veces sobreponerse al mismo para darle contundencia… Pues no todo en la vida son palabras… Las imágenes, los silencios, las acciones son los impulsos creadores más poderosos.

¡El teatro gestual amigos!, hoy en día ejercido por los más grandes maestros desde la gran renovación teatral a principios del S.XX, como contestación al realismo, y extendido a todos las formas de interpretación en la actualidad . Es casi invisible, palpita de dentro del ser hacia fuera, dando forma y envergadura a los sentimientos y a las palabras, y sobretodo dotándolos de una dimensión real. Escucha el ritmo al que se abren paso las distintas naturalezas y lo convierte en una danza.

¿Por qué estudiar teatro gestual? Porque es necesario. Porque darle forma a nuestras ideas a través de nuestro cuerpo hará que las palabras que lo acompañen reverberen hasta el infinito … El cuerpo humano es bello, es complejo, tiene vida propia…y si puedes gobernar esa vida serás, verdaderamente,  un actor pleno.

Si aún así, no entiendes por qué el teatro gestual es tan importante y necesario en la formación, te dejamos este decálogo de razones por las que deberías plantearte estudiar teatro gestual.

 

  1. El teatro gestual  implica al cuerpo en el reconocimiento de la realidad, permitiendo que cada uno incorporé el mundo que le rodea antes de escribirlo o actuarlo, apareciendo formas resultantes más sentidas, sinceras, orgánicas o verdaderas y menos cerebrales.
  2. El teatro gestual entiende lo dramático desde el movimiento, fundamental para entender la relación del actor con el espacio, con su cuerpo o con el ritmo.
  3. En el teatro físico o gestual la voz y la palabra no están prohibidas . Es más, potencia el valor y el sentido que se le da la palabra, al encontrar en el silencio, el impulso y el fondo que hace nacer la palabra justa.
  4. El teatro físico o gestual al no sustentarse en exclusividad en el texto dramático, permite una mayor libertad tanto en la creación, como la composición dramática ya sea a nivel de personajes, puesta en escena dramaturgia, o escenográficamente. Todo ello también permite la aparición de nuevas formas, territorios y estéticas  de abordar lo dramático.
  5. El Teatro gestual permite un primer acercamiento a lo dramático desde lo físico, distanciándonos de todo psicologismo. El actor se pone en juego a través de  un teatro de movimiento y del imaginario.
  6. La creación física de personajes en el teatro gestual, permite descubrir una amplia variedad de personajes dramáticos, más orgánicos y más libres de aquellos que surgen a partir de la lectura y el análisis del texto teatral.
  7. La economía de la acción es algo que se descubre a través del trabajo con el cuerpo y su expresión, el mimo de acción o la acrobacia. Consiguiendo siempre una limpieza y una economía en el movimiento, el gesto y la acción teatral.
  8. El uso de las máscaras en la pedagogía teatral y en el teatro gestual, obliga al actor a alcanzar una dimensión esencial del juego teatral, comprometiendo al cuerpo y mente en su totalidad, sintiendo una intensidad de la emoción y en la expresión que servirá de referencia para el actor.
  9. El teatro del gesto estructura y simplifica la actuación, transmitiendo al cuerpo las actitudes esenciales, depurando la actuación y filtrando la complejidad de la mirada psicológica.
  10. El lenguaje gestual es universal, indagando en una antropología de gestos y acciones que encarnan un sentido y un significado más profundo y global.

Y recordad “Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte.” Blaise Pascal.

La Máscara Larvaria : la sensibilidad hecha forma

Las Mascaras Larvarias son originarias de Basilea, en Suiza donde las utilizan en su carnaval conocido como el Basler Fasnacht .

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Tomarán el nombre de larvarias por sus formas redondeadas o punzantes,  indefinidas y muy simples, sin pintar, sin acabar… como en un estado transitorio hacia otro lugar también indefinido, que le aportará el actor.

Se puede entrever una forma humana pero no es neta cien por cien.

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Jacques Lecoq las introdujo en la pedagogía teatral y con el paso del tiempo han ido tomando una mayor importancia en la formación del actor. Las Larvarias nos obligan a conectar directamente con nuestras emociones.

Al cubrir completamente la cara, nos empujan a una interpretación no verbal donde toda la importancia reside en el cuerpo, los gestos y las emociones.
Es una magnifica herramienta que invita a sumergirnos en un lenguaje poético, fuera de lo común, donde nada es banal. Pedagógicamente se convierten en la excusa perfecta para que el actor explore el terreno de los sentimientos además de enseñarnos a crear desde la evidencia.

Del 24 de Febrero al 18 de Marzo en EIG te ofrecemos una formación en teatro con Máscara Larvaria. Puedes conocer toda la información sobre el curso pinchando aquí.

Miguel Ángel Gutiérrez

Fuente http://www.miguelangelgutim.com/mascara-larvaria.html

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